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¡¡¡Ay de mi Alhama!!!

Sábado 16 con tempranera, pues eran las siete y media. iniciamos muestro viaje con dirección Alhama. Por cierto, la carretera de Vélez-Málaga hasta Alhama debe estar muy mal, ya que hicimos el doble de kilómetros al irnos por Loja.

Desayuno en los Abades y en poco más llegamos a Alhama: no miré el reloj, pero debió de ser en torno a las nueve y media.

Comienza la visita a la ciudad con nuestro guía Alejandro, que por lo visto esperaba a un grupo de niños y él así nos trató, como niños, gracias Alejandro. 

En un corto paseo nos llevó al antiguo convento  del Carmen.

Salimos fuera para esperar y llamar en la puerta de la iglesia del Carmen, para visitar en primer lugar la llamada Capilla del Nazareno, hoy de las Angustias.

 

 

Tras un descanso reparador nos levantó para trasladarnos al presbiterio y que contemplásemos su bóveda y contarnos la historia del caballero Maldonado .

Fuera del primer monumento empezamos a caminar hacia las mazmorras, viendo las bellas panorámicas del tajo y explicándonos la historia de una cruz. 

   

Ya dentro de la mazmorra, nos explicó el verdadero significado de la palabra; en árabe “matmurah” que significa lugar subterráneo donde se guarda algo valioso.

De buena gana, alguno nos habríamos quedado en la mazmorra, pues todo lo que habíamos bajado ahora había que subirlo, pero…por la cuenta que nos trae ¡¡¡”vamos parriba!!!” El esfuerzo mereció la pena. Vimos las ruinas de la  Iglesia de las Angustias y el Caño de Wamba,

para recalar en el Antiguo Hospital Real u Hospital de la Sangre. Aquí nuestro guía nos explicó todo lo que habíamos visto, pues a él no le gustaba pararse en cada sitio, por si nos cansábamos, prefería vernos sentados.

Entre sus explicaciones dos cosas curiosas:

– El yugo de Fernando el Católico, tiene su origen en el Nudo Gordiano que Alejandro de Macedonia hizo añicos con su espada.

– El Hospital de la Sangre de Alhama, fue el primero de España. 

Es la hora de comer. El guía nos invita a visitar la cárcel y su interior, pero eso estaba concertado para la tarde y rehusamos.  Antes de marcharnos visitamos el exterior de la Iglesia de la  Encarnación y la portada del beaterio, al que llaman Casa de la Inquisición. Juro que no me cuadra unir esos dos nombres en un mismo edificio, pero he de reconocer que es una bella portada y un bello rincón.

 

Tras desandar lo andado por la mañana, regresamos al  autobús. Había que trasladarse unos cinco kilómetros para llegar al restaurante. Recibimiento con degustación de productos- Pienso que más que la degustación, era vender productos de la zona.

Nuestro responsable, Paco, se lleva un pequeño disgusto, pues no nos dejan entrar al comedor y era necesario descansar.

La comida bien.

– Unos entrantes de pimientos de padrón, con huevos y jamón (para cuatro).

– Una sopa de fideos, abundante y con numerosos tropezones. Gustó a la mayoría.

– Un buen trozo de presa ibérica con patatas a lo pobre.

– Postre, helado con mermelada.

Volvemos al bus, para ir a la cárcel. La visita que habíamos rehusado a última hora de la mañana. Pasamos previamente por el ayuntamiento y mientras Paco reclamaba a una guía que nos abriese y comentase el lugar, el resto del grupo tuvimos algo de distracción. 

¿Recordáis al gato?

La cárcel situada bajo la protección de la Torre de la Encarnación, en ella, la guía no habló de fiestas costumbres y leyendas. Destacando entre las fiestas los carnavales y la candelaria. 

             

 

El viaje termina. Regresamos, con una breve parada en el Manzanil de Loja, a las siete de la tarde en Málaga.

Gracias Paco, por este viaje bien preparado. Cuenta conmigo siempre que quieras.

Gracias compañeros de viaje por la puntualidad, vuestro saber estar y vuestra amabilidad

Acabemos con unas estrofa del conocido poema

Paseábase el rey moro 

por la ciudad de Granada

desde la puerta de Elvira

hasta la de Vivarambla

-¡Ay de mi Alhama!

Cartas le fueron venidas 

que Alhama era ganada.

Las cartas echó en el fuego,

y al mensajero matara.

¡Ay de mi Alhama!

Descabalga de una mula

y en un caballo cabalga;

por el Zacatín arriba

subido se había al Alhambra. –

Ay de mi Alhama!

Y un saludo muy cordial de Ginés Collado